SERMI
8ª CLASE
El Objetivo de esta 8ª clase es que aprendas los siguiente puntos:

Comida, inflamación y obesidad: lo que realmente mueve la aguja
Cuando hablamos de obesidad y sobrepeso, la comida no es solo “calorías”. En la práctica clínica vemos que el cuerpo puede entrar en un modo biológico de almacenaje por varias razones: picos de azúcar e insulina, estrés crónico, sueño insuficiente, inflamación silenciosa, intestino alterado y exposición continua a sustancias del entorno (plásticos, pesticidas y disruptores endocrinos). Por eso, para bajar de peso de forma sostenible, el enfoque más eficaz no es la restricción extrema, sino regular el sistema.
La base: comida real que sacia
La estrategia más recomendada para empezar es simple: priorizar comida real y desplazar lo ultraprocesado. En la práctica, funciona porque mejora la saciedad, reduce antojos y estabiliza la energía.
- Proteína suficiente en cada comida (huevos, pescado, carnes frescas, legumbres, yogur natural o tofu).
- Verduras en abundancia (el “volumen” que llena con pocas calorías).
- Grasas reales en dosis (aceite de oliva, aguacate, frutos secos).
- Carbohidratos de mejor calidad cuando se necesitan (legumbres, avena, quinoa, patata cocida/enfriada), ajustando la cantidad según el caso.
Lo que más engorda sin darte cuenta
Hay dos factores que suelen frenar resultados incluso con “buena intención”:
- Bebidas azucaradas y calorías líquidas (refrescos, zumos industriales, alcohol). No sacian y disparan el apetito.
- Ultraprocesados (snacks, bollería, comidas preparadas, cereales azucarados). Son hiperpalatables, alteran señales de saciedad y facilitan comer más sin notarlo.
Fase inicial antiinflamatoria (14–21 días)
Para muchas personas es útil una fase breve de “reset” que reduzca inflamación y antojos:
- Retirar azúcar añadido, ultraprocesados, frituras frecuentes y alcohol.
- Mantener comidas simples: proteína + verduras + grasa saludable.
- Reintroducir después con criterio, según respuesta del cuerpo.
Personalización: no todos engordan por lo mismo
En SERMI usamos un enfoque integrativo: además de la comida, valoramos el “motor principal” del caso:
- Resistencia a insulina (antojos, somnolencia postcomida, cintura alta).
- Estrés y sueño (hambre nocturna, ansiedad, fatiga).
- Microbiota/intestino (distensión, gases, tránsito alterado).
- Hígado metabólico (hígado graso, triglicéridos altos).
- Sarcopenia (pérdida de músculo: baja fuerza, flacidez, estancamiento).
El objetivo: bajar peso sin perder salud
El enfoque correcto busca tres resultados:
✅ menos antojos, ✅ mejor energía y digestión, ✅ reducción de cintura y grasa con protección del músculo.
Porque cuando el cuerpo se siente “seguro” y regulado, bajar de peso deja de ser una lucha y se convierte en un proceso ordenado.

